

El líder del PP pasa de puntillas por el problema de los desahucios sin citar a la anciana fallecida el miércoles y promete «un cambio en el que el trabajador honesto salga ganando frente al aprovechado»
Feijóo pone en duda el voto por correo: “He sido presidente de Correos, confío en los carteros, no en los directivos”
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha acusado este jueves a Pedro Sánchez en un discurso ante la dirección nacional de “intentar manipular emocionalmente a los españoles”. Un día después de la muerte de Maricarmen, a quien no ha citado una sola vez en su intervención, Feijóo ha descargado en el Gobierno la responsabilidad por los desahucios, pese a su continuo voto en contra de los decretos para impedirlos, y ha advertido: “No vamos a caer en sus trampas”.
Feijóo ha pasado este jueves el trámite de ser ratificado como candidato del PP en las elecciones del próximo 29 de noviembre. Ha contado con el respaldo de barones como Juan Manuel Moreno, Marga Prohens, Fernando López Miras o Alfonso Fernández-Mañueco, pero con notables ausencias como las de Isabel Díaz Ayuso, Alfonso Rueda, Jorge Azcón o María Guardiola.
Los máximos dirigentes del PP no han hablado tampoco a puerta cerrada sobre el fallecimiento de Maricarmen. Fuentes oficiales aseguran que “no era tema del día”. A la entrada, los barones del partido han “lamentado el fallecimiento de esta señora que se ha convertido en un icono de las situaciones que viven muchas familias en España”, en palabras del presidente de la Junta de Andalucía.
En privado, sin embargo, los dirigentes del PP han lamentado la “falta de respeto” de Sánchez por, según denuncian, usar la muerte de Maricarmen. “Es una actitud muy fea”, en palabras de un barón. “Pocas cosas más rastreras”, ha dicho otro.
El PP ha impedido este jueves que se celebren algunos minutos de silencio por Maricarmen en instituciones controladas por su mayoría absoluta, como en el Ayuntamiento de Madrid y la Asamblea de Madrid, o en el Senado.
El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, ha permanecido sentado mientras los grupos de la izquierda han improvisado el homenaje a la anciana fallecida, mientras los de Ayuso han impedido que se celebrara en la cámara autonómica, a la vez que la presidente regional espetaba que no da “pisos a mujeres como Maricarmen” sino “a amantes como Jéssica”.
En la Cámara Alta, el portavoz del PSOE, Juan Espadas, ha aprovechado una sesión de la Diputación Permanente para reclamar al presidente, Pedro Rollán, el homenaje. Rollán ha dicho que no tiene “encaje” un minuto de silencio en esta sesión, aunque se ha solidarizado con Maricarmen y con “todos los hombres y mujeres que debido al impacto de la vivienda” acaban falleciendo. La portavoz del PP, Alicia García, también se ha sumado al “pésame colectivo” por el fallecimiento de Maricarmen.
Hace apenas dos semanas, Feijóo reclamó “soluciones excepcionales” justo después del desahucio de Maricarmen. Hoy ni siquiera ha mencionado a la mujer, fallecida ayer.
“No caer en sus trampas”
El líder de la oposición ha reclamado en su discurso a los suyos que no repitan el error de 2023 y se confíen de un triunfo seguro que les proporcione el acceso a la Moncloa. “Se celebra que podamos votar y nada más. No hay más celebraciones. Sé lo que piensa la calle, lo que dice el sentido común y la lógica. Pero las elecciones no las ganan el ambiente ni las encuestas. Se ganan persona a persona, voto a voto y se gana el día que se vota”, ha sostenido. “Aquí no se celebra nada hasta que se cierre el último colegio, no damos ni un voto por perdido”, ha remachado.
Feijóo ha asegurado que sus oponentes “nunca han estado tan hundidos”. “Y por eso no han sido nunca tan peligrosos”, ha dicho. “Sabemos de lo que son capaces”, ha apuntado, para descargar sobre el Gobierno el problema de los desahucios: “Hemos visto desahucios, uno tras otro. Más de 278.000 en ocho años. 97 desahucios diarios, señor Sánchez, durante sus años de Gobierno”.
El líder del PP ha obviado que el desahucio de personas vulnerables como Maricarmen es posible porque su partido, junto a Junts y Vox, tumbaron a principios de 2026 la prórroga legal para impedirlos. El pasado viernes volvió a votar en contra el mismo bloque en plena eclosión de las movilizaciones por la vivienda.
Feijóo se ha mostrado sorprendido de que la izquierda quiera hacer de la vivienda el centro de su campaña. “Los que han creado el problema creen que pueden arreglarlo”, ha ironizado. “Se cree capaz de manipularlo todo y de manipular a todos”, ha sostenido, para añadir: “No vamos a permitir el intento de manipulación emocional a los españoles. No va a colar”.
“No vamos a caer en sus trampas”, ha asegurado. “No les vamos a pasar ni una, ni grande ni pequeña”, ha dicho. “No vamos a seguir su juego ni vamos a caer en sus trampas, vamos a decir la verdad”, ha apuntado.
Feijóo ha criticado que la izquierda “se cree por encima del bien y del mal, que solo vale lo que repiten sus altavoces” y que pueden “repartir carné de demócratas y sentirse impunes”. “Se acabó”, ha espetado, para señalar una “estrategia de amnesia colectiva”. “Vamos a recordar lo que han robado, que han usado el poder y se han aprovechado, que no han subastado más que la igualdad de los españoles”, ha planteado.
“Trabajador honesto” Vs. “trabajador aprovechado”
Feijóo ha pasado de puntillas por el tema de la vivienda en su alocución y se ha limitado a que quiere ponerla “al alcance de quienes trabajan, construyendo y dando seguridad”. “Haciendo lo que funciona y no lo que parece que suena bien”, ha sostenido.
“Aquí está el equipo del cambio”, ha dicho Feijóo. Un cambio que implicará “una limpieza total”, una “regeneración política, institucional y moral”, ha añadido.
“Un cambio en el que el trabajador honesto salga ganando frente al aprovechado”, ha dicho a continuación, otra referencia a uno de los ejes programáticos del PP en materia económica: luchar contra el supuesto absentismo laboral.
En los últimos meses, Feijóo ha planteado bajar sueldo “y prestaciones” a los trabajadores de baja médica, permitir que sean las mutuas privadas las que den el alta, algo restringido ahora a la sanidad pública, e incluso premiar económicamente a las empresas que reduzcan el número de trabajadores ausentes por motivo justificado.
