

Reclaman una nueva valoración de su situación económica tras el empeoramiento de los ingresos y denuncia que no se le ha ofrecido una alternativa habitacional
Las inquilinas de Zaragoza se organizan: “Nadie va a salvarnos, tenemos que defendernos entre nosotras”
En la mañana en la que el Consejo de Ministros debate un nuevo decreto de vivienda, Esmeralda y su hija de 11 años esperaban en Zaragoza a que una comitiva judicial decidiera si tenían que abandonar su casa. A las diez de la mañana estaba previsto el desahucio de esta familia monomarental, a la que los colectivos por el derecho a la vivienda consideran vulnerable y que reclama una nueva valoración de su situación económica. Frente al portal, vecinos y activistas aguardaban para intentar impedir que Esmeralda, de 51 años, saliera de su vivienda sin una alternativa habitacional.
Esperaba junto a su hija mayor, Iris, mientras se acercaba la hora señalada, en una casa con todas las pertenencias recogidas y las camas desnudas sin sábanas en un piso del barrio de Torrero de Zaragoza. En la calle se habían concentrado decenas de personas, que coreaban proclamas como “Vecina, despierta, desahucian en tu puerta”, “Esmeralda, no estás sola” o “La lucha es el único camino”. También se escuchaban críticas contra los responsables políticos: “¿Dónde está la alcaldesa? Con lo que le gustan los eventos sociales ¿No le gusta este?”, preguntaba un vecino.
Arriba, Esmeralda y su hija atendían a los medios de comunicación acompañadas de Yaco, su perro, cuyo futuro también preocupaba a la mujer. “Si no puedo pagar 320 euros que cuesta este alquiler, ¿cómo me voy a meter en otra casa si no tengo dinero? No puedo alquilar”, explicaba Esmeralda. La familia asegura que no ha recibido ninguna alternativa habitacional y su rechazo la posibilidad de trasladarse a un albergue con su hija de 11 años y sus animales.

Vecinos congregados a las puertas del edificio para paralizar el desahucio
Poco después de las diez, los dos furgones policiales que permanecían en la calle se han retirado. Durante algunos minutos, las personas concentradas han celebrado timidamente lo que ya veían como una victoria. Se ha confirmado poco después, cuando varios efectivos policiales se han acercado a Concha Cano, activista que ha acompañado a la familia, para informarle de la paralización. Los vítores han inundado la calle, mientras Esmeralda y su hija mayor celebraban desde la ventana: “No tengo palabras para decir todo lo que he estado pasando. Ha sido un calvario”, ha señalado después de conocer la paralización. “Nunca me habría visto así. Siempre he sido trabajadora, pero por problemas de salud me veo incapacitada para encontrar trabajo”. Esmeralda ha asegurado que seguirá “luchando” por sus hijas y sus nietos y ha dado las gracias entre lágrimas a todas las perosonas que han acudido.

Yaco, el perro de la familia, en el piso vacío antes de conocer el desenlace del desahucio
Una situación económica que cambió
Iris, la hija mayor de Esmeralda, explica que la familia lleva ocho años viviendo en el piso. Durante buena parte de ese tiempo, su madre pudo trabajar en labores de limpieza, pero una enfermedad le impidió continuar. Durante un tiempo, cuando los tres menores vivían también en la vivienda, Esmeralda percibía un subsidio y, además, el ingreso mínimo vital (IMV), con unos ingresos de alrededor de 1.200 euros al mes. Según explican, la situación familiar fue considerada entonces vulnerable.
Sin embargo, en verano de 2025, Iris se independizó con sus dos hijos y Esmeralda comunicó al IASS el cambio en la unidad de convivencia. A partir de ese momento, su situación económica cambió y dejó de percibir el IMV. La familia explica que los ingresos de Esmeralda fueron empeorando progresivamente.
Cuando el Juzgado solicitó al IASS una valoración de su situación económica, el organismo determinó que no se encontraba en situación de especial vulnerabilidad porque todavía percibía el IMV. Posteriormente, cuando sus circunstancias económicas empeoraron, su abogado solicitó una nueva valoración, que, según explican, fue rechazada por el organismo público. La situación económica de la familia se deterioró entonces rápidamente. “Era o pagar el alquiler —con un importe de 320 euros— o con esos 300 euros dar de comer a esos tres menores”, relata Iris. Explica que han pasado momentos muy duros: “Hemos pasado muchas veces el día con un trozo de pan y un poco de leche para poder darles a ellos las necesidades básicas”.

Esmeralda y su hija Iris se abrazan tras conocer la paralización del desahucio
Carmen, activista por el derecho a la vivienda, sostiene que la defensa de Esmeralda había solicitado precisamente esa nueva valoración. Según explica, cuando se realizó la primera evaluación, la unidad de convivencia estaba formada por Esmeralda, su hija Iris y los dos bebés de esta, además de otra hija menor. Los ingresos de la familia superaban entonces el umbral establecido para ser considerada especialmente vulnerable. La familia también asegura que no ha recibido una alternativa habitacional. “No nos han ofrecido una casa ni nada”, insiste Esmeralda antes del desahucio.
“Gracias a la clase trabajadora”
La paralización del desahucio ha sido recibida entre aplausos por los colectivos que se han congregado frente al portal. Concha Cano ha explicado que el objetivo de la paralización es ganar tiempo para buscar una solución habitacional y volver a valorar la situación de vulnerabilidad de Esmeralda. “Hoy seguramente se aprobará el decreto y ella estará dentro porque es vulnerable. Podremos volver a hacer una valoración nueva”, apuntaba.

Los vecinos celebran la paralización del desahucio
Desde el Sindicato de Inquilinas, Paula Ríos ha reivindicado la movilización de los vecinos y colectivos como la causa de la paralización. “Gracias a la clase trabajadora hemos conseguido parar este desahucio”. Ríos ha aprovechado la concentración para criticar la política de vivienda de los últimos años y cuestionar el nuevo decreto que el Gobierno debate este martes. “Se han ejecutado 250.000 desahucios en siete años de gobierno progresista. ¿Qué nos cabe esperar?” y ha insistido en que la movilización del próximo sábado se mantendrá independientemente del contenido final del decreto.
