

El partido de Benjamín Netanyahu, Likud, ha sido el más votado, pero no conseguiría formar una coalición junto a los partidos ultras con los que ha gobernado desde 2022. Las formaciones opositoras sumarían más escaños en el Parlamento, pero tampoco alcanzarían la mayoría necesaria para gobernar
Israel acude a las urnas con un Netanyahu amenazado tras casi dos décadas de dominio político
Benjamín Netanyahu ha ganado las elecciones generales en Israel, con un ligero margen sobre su principal rival, el líder de la oposición Gadi Eisenkot, según los sondeos a pie de urna difundidos por los canales de televisión locales. Sin embargo, el mandatario —que ha sido primer ministro de Israel durante casi 19 años, no consecutivos— no podría volver a formar la coalición de gobierno que ha encabezado desde finales de 2022, considerada la más ultraderechista de la historia del Estado hebreo. Las elecciones de este martes pondrían fin al liderazgo de Netanyahu, si se confirman los sondeos, pero hay que esperar los resultados oficiales para saber quién y cómo podría sustituirle.
Tras el cierre de las urnas a las 22.00 horas locales (21.00 en España), varios sondeos señalaron que el partido del primer ministro, Likud, obtendría 25 escaños, mientras que la formación de Eisenkot, Yashar!, conseguiría 23. La mayoría de los sondeos indicaron que, aunque Yashar! no es el partido más votado, las formaciones que se sitúan en el llamado bloque anti-Netanyahu tendrían más escaños y podrían formar una coalición, pero necesitarían el apoyo externo de otros grupos porque no alcanzarían la mayoría (61 escaños).
El bloqueo pro-Netanyahu que ha gobernado hasta ahora sumaría 50 escaños, frente a los más de 60 que tenía. Mientras, el bloqueo opositor sumaría 52 escaños en la Knéset (Parlamento), de un total de 120. Sin embargo, dos cadenas de televisión actualizaron sus sondeos y pasadas las 02.00 de la mañana preveían un empate de 51 escaños para cada bloque.
En el bloque opositor no se incluyen los dos partidos palestinos-israelíes, que obtendrían hasta 18 escaños, pero todos los partidos judíos, incluidos los de la oposición, han prometido en campaña que no pactarían con ellos, ni para que formen parte de una coalición de gobierno ni para obtener su apoyo para la investidura.
El ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, fue el primero del Gobierno en reaccionar y escribió en X que “las celebraciones de la izquierda son prematuras” y que “una cosa parece bastante clara: el Likud es el partido más grande en Israel”.
Por su parte, Eisenkot no se ha declarado ganador, pero afirmó que los resultados preliminares “indican una desconfianza total en Netanyahu” por parte de la mayoría de los ciudadanos de Israel. Ha agregado que, si se confirman los resultados, buscará “implementar el veredicto del pueblo, reemplazar el Gobierno de Netanyahu y establecer un gobierno de movilización sionista, en el plazo más breve posible”. El exgeneral se define sionista y defiende la supremacía de los judíos entre el río Jordán y el mar Mediterráneo; es conocido por sus políticas de mano dura respecto a los palestinos y a los vecinos árabes de Israel, pese a ser descendiente de una familia judía marroquí.
La Lista Conjunta (integrada por tres partidos palestinos-israelíes de corte laico) es uno de los partidos que más ha aumentado su representación parlamentaria y obtendría unos 10 escaños, lo cual la sitúa como la cuarte fuerza más votada, detrás de Likud, Yashar! y Juntos (formado por los ex primeros ministros Naftali Bennet y Yair Lapid). El líder de la Lista Conjunta ha dicho en un comunicado que este es “un día histórico”. “El pueblo se ha pronunciado y ha acudido masivamente a las urnas, brindándonos su confianza de forma inequívoca. Hemos demostrado ser una fuerza política que no puede ser ignorada y que es imposible construir un futuro aquí sin nuestra voz”, ha afirmado Yusef Yabarín.
Cuando se conozcan los resultados oficiales, el jefe de Estado, Isaac Herzog, consultará a todas las fuerzas parlamentarias y decidirá a quién encarga formar gobierno, con base en las posibilidades y apoyos que tengan los principales partidos.
Participación histórica
Ha sido una larga jornada electoral, desde la apertura de los colegios electorales a las 07.00 horas de Israel (06.00 en España), en la cual la participación ha sido muy elevada desde por la mañana y finalmente se ha situado en el 77,7%, la más alta registrada desde 1999, según el Comité Electoral Central. El organismo ha empezado a anunciar los primeros resultados oficiales, mientras realiza el recuento manual de las papeletas, un proceso muy lento, por lo que no se esperan datos definitivos hasta el miércoles.
A lo largo del martes, Netanyahu había mostrado su nerviosismo por la alta participación que, en principio, beneficiaba a la oposición y, en concreto, a los partidos palestinos-israelíes. Por ello, instó a sus seguidores a salir a votar para “salvar el país”, pero sus llamamientos no movilizaron el voto en algunos de los bastiones del Likud. Según datos oficiales, la participación fue más baja que la media nacional en localidades que apoyaron mayoritariamente a Netanyahu en los comicios de 2022, como Kiryat Shamona (norte) o en Beer Sheva (sur). En las elecciones de hace cuatro años, el Likud obtuvo más de 23% de los votos y 32 escaños, siendo el partido más votado con casi seis puntos porcentuales de diferencia respecto al segundo.
La desesperación del Likud llegó a tal punto este martes que el partido pidió al Comité Electoral Central retrasar el cierre de las urnas una hora, hasta las 22.00 horas locales, una petición que fue rechazada.
Netanyahu y otros miembros de su Ejecutivo cargaron durante todo el día contra los votantes y los partidos palestinos-israelíes, empleando expresiones e imágenes racistas e, incluso, acusando al partido islamista moderado Ra’am de compra de votos. El mandatario llevaba toda la campaña empleando el lema “Derecha o Palestina”, que se refiere a que un gobierno de la oposición negociaría con los palestinos y haría concesiones, o sería investido con el apoyo de los partidos liderados por palestinos-israelíes.
Los ciudadanos palestinos de Israel son unos 2 millones y representan alrededor del 20% de la población y el 16% de los más de 7 millones de votantes. Se han movilizado especialmente en estas elecciones porque en los pasados tres años, desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, han sido perseguidos y marginados aún más en la sociedad judía, donde ya eran ciudadanos de segunda categoría anteriormente. También se han movilizado los sectores más izquierdistas y liberales, cada vez más minoritarios en medio de la deriva derechista y ultranacionalista de Israel a partir del ataque de Hamás y el genocidio en Gaza.
El genocidio, en las urnas
El futuro de la Franja ha estado en segundo plano en la campaña electoral, en la que los partidos judíos han competido para hacer propuestas radicales, como la expulsión de todos los gazatíes, y no han ofrecido soluciones diplomáticas ni políticas, sino más guerra. Eisenkot, exjefe del Ejército israelí, ha atraído el voto de buena parte del electorado con un programa militarista y ha prometido acabar definitivamente con Hamás en Gaza, si llega al poder.
Tres años después del comienzo de la brutal ofensiva de Israel en Gaza, donde ha asesinado a más de 74.000 palestinos, las urnas no han castigado a Netanyahu por los crímenes de guerra y lesa humanidad de los que le acusa la Corte Penal Internacional. Sin embargo, el genocidio en la Franja y la limpieza étnica en Cisjordania, así como las crecientes amenazas contra los palestinos en Israel, parece que han empujado a la minoría palestina-israelí a votar más que en comicios anteriores.
Los partidos radicales que gobernaban en coalición con el Likud empeorarían sus resultados en estas elecciones. Es el caso de los partidos Poder Judío —del ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir— y Sionismo Religioso —del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich—, ambos residentes en los asentamientos ilegales. Los sondeos prevén que obtendrán 6 escaños cada uno. Ben Gvir ha celebrado los resultados de su partido y ha alardeado de sus logros anteriores, como la aprobación de la ley de pena de muerte dirigida contra los palestinos. Smotrich ha dicho que no permitirá a los palestinos-israelíes celebrar su victoria y que aún es pronto. Los dos partidos judíos ultraortodoxos que también integraban la coalición gobernante lograrían menos escaños, en concreto la formación Shaas que perdería varios escaños.
Algunos analistas apuntan a que la elevada participación ha beneficiado a las formaciones más grandes, como Likud y Yashar!, mientras que dos pequeñas de extrema derecha recientemente creadas no han conseguido los votos necesarios para entrar en el Parlamento. Sin embargo, la falta de un resultado claro a favor de uno de los dos bloques abre la puerta a unas largas y complejas negociaciones para formar gobierno e, incluso, podría llevar a una repetición electoral en pocos meses.
Las autoridades israelíes han vetado la entrada a la periodista de elDiario.es que iba a cubrir las elecciones generales del 27 de octubre.
